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Los hombres y mujeres que con sus manos nos deleitan hacen de las artesanías yucatecas verdaderas obras de arte. La vistosa joyería de filigrana en oro y plata es un buen ejemplo de esto.

El coral, el cocoyol y el espino del henequén, también son utilizados para realizar trabajos de joyería, como en los collares y aretes que usan las mestizas para adornar sus hermosos ternos y huipiles.

El huipil, traje típico de las mujeres yucatecas, se hace con tela blanca de algodón con hermosos bordados de flores en punto de cruz, alrededor del escote cuadrado y en el ruedo. Se acompaña de una falda conocida como fustán, con encaje en la orilla que se asoma por debajo.

El vestido de gala se llama terno y consta de tres piezas: el huipil, el jubón —una especie de cuello cuadrado con una cenefa bordada en el ruedo— y el fustán —que tiene una banda de bordados que se transparenta a través del encaje del huipil y termina en otro encaje—. El traje se complementa con zapatillas blancas o bordadas, collares de filigrana de oro y coral, así como el tocado de lazos y flores para el peinado y el rebozo de Santa María.

Otra prenda muy utilizada, aunque por los hombres, es la típica y elegante “guayabera”, la cual es confeccionada con diversos materiales; sin embargo, las hechas de lino y algodón son las que alcanzan mayor calidad. Hacia fines del siglo XIX esta prenda era usada por los yucatecos de clase alta, quienes la traían directamente desde Cuba donde se elaboraba; sin embargo, al aumentar la demanda, un grupo de visionarios yucatecos decidió fabricarla aquí. Con el tiempo, el uso de la guayabera se popularizó y nació así la frase que dice que: “Yucatán es la puerta del mundo maya y Mérida, la capital mundial de la guayabera”.

Y así como en Mérida la gente vive y se viste con huipiles, ternos o guayaberas, también duerme y sueña en hamacas, las cuales son colgadas en cualquier habitación que cuente con los clásicos hamaqueros de metal o de madera, como los que se usaban antiguamente en las haciendas. En el pueblo de Tixkokob, al oriente de Mérida, se pueden adquirir las mejores hamacas de la región, en los expendios o directamente en las casas de los artesanos que las elaboran totalmente a mano.

La madera es otro elemento muy utilizado para la creación de artesanías en el estado. En el pueblo de Dzityá, al norte de Mérida, se fabrican innumerables artículos de madera.

Además de la joyería, las hamacas, los artículos de madera o los trajes típicos, es importante mencionar que en las poblaciones de Hunucmá y Ticul se produce el mejor calzado de piel de la península; por otra parte, el sombrero de “jipi” o “panamá”, que es una artesanía de gran calidad, se produce en Halachó, población fronteriza con el estado de Campeche.

En todo Yucatán se elaboran artículos de los más diversos materiales, diseños y colores, que además de ser útiles, aportan belleza y elegancia a nuestro entorno.